“Personalmente, es la primera vez que juego unos cuartos de final de la Champions”, explicaba ayer un ilusionado Gavi. El año pasado el canterano de 20 años no pudo disfrutarlos. No porque el Barcelona no los alcanzara –perdió la eliminatoria contra el PSG–, sino porque se encontraba ante el mayor reto de su carrera hasta la fecha: recuperándose de una grave lesión en el menisco de su rodilla derecha. “He vuelto al cien por cien. Otra cosa es la comodidad que yo sienta según el partido. Pero estoy tranquilo con ello porque sé que estar lesionado es todavía más duro”, relataba ayer un Gavi más maduro y consciente. Pero igual de intenso y pasional.
Barça- Borussia Dortmund: Carta de amor antes de la batalla