Empieza la Semana Santa y la señal es que aquí, al oeste de Manhattan y desde la ventana que da a la calle 86, vuelve la procesión del domingo de Ramos. La encabeza un burro (real, no es una metáfora). Un par de feligreses lo llevan de las riendas, aunque nadie lo monta porque no hay Jesucristo que se valga.
El calvario o la gloria