Seis de mayo del 2009: Iniesta conduce a la final de la Champions a un Barça inolvidable, se dice que irrepetible, con un magnífico gol. Seis de mayo del 2025: obra coral dignísima pero incompleta de un Barça epifánico cuya intención es volar tan alto como aquel que le precedió. Se queda a las puertas de su primera final, de momento, porque tiene toda la pinta de que este equipo no va a parar de intentarlo hasta conseguirlo. Lamine Yamal, que realizó un partido memorable, y sus compañeros, esparcidos por el suelo entre lágrimas al acabar, tienen un gran futuro por delante. Fue triste verlos caer después de un esfuerzo físico y futbolístico titánico. Honraron la camiseta azulgrana como pocas veces ante un gran Inter, que tendrá su reválida en Munich dos temporadas después de caer ante el City.

Seguir leyendo…