La alegría de Luis Enrique era inmensa después de lograr la clasificación para su segunda final de la Champions como entrenador, diez años después de la conquistada con el Barça en Berlín. El asturiano, que la temporada pasada ya con el PSG se quedó a las puertas tras ser eliminado contra el Borussia Dortmund, volverá a Alemania, como en el 2015, pero ahora a Munich, para jugar una final y, además, de nuevo, contra un rival italiano (entonces fue contra el Juventus). 

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