Una temporada extraña esta para el Real Madrid, en la que ha quedado en blanco, valga la redundancia, a pesar de comenzarla con aspiraciones a comerse el mundo. Campeón de Liga y Champions, el tan perseguido fichaje de Kylian Mbappé parecía la guinda para convertir al equipo de Ancelotti en un rival imbatible, capaz de arrasar con todo lo que saliera a su paso. No ha sido así y el Barça, en los tres torneos domésticos, y el Arsenal, en Europa, le ha devuelto los pies a la Tierra. Ahora, con el Mundial de Clubs de por medio, toca pensar en la próxima temporada.

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