Por fin, debieron gritar sus hinchas. Tras años, también décadas, incluso una generación siendo la mofa de Inglaterra, coleccionista de decepciones temporada tras temporada pese a tener el cartel de gran club, el Tottenham se quitó la vitola de perdedor en Bilbao. Que se lo pregunten a Harry Kane. En el curso más inesperado, que apuntaba a ser otro fracaso, a solo una plaza de la zona de descenso en la Premier, los spurs levantaron el trofeo de la Europa League, su primer título desde el 2008.
San Mamés expía a un Tottenham campeón de la Europa League