Fue hace 20 años, en mayo del 2005, en plena explosión de la alonsomanía en el Circuit de Barcelona-Catalunya, cuando Carlos Sainz (Madrid, 1994) se prendó de la Fórmula 1. Cayó rendido en sus brazos cautivado por la magia de Montmeló. “Barcelona me trae muy buenos recuerdos, vi en directo la carrera del 2005, con mi padre de la mano, y cuando volví a casa le dije que quería ser piloto de F-1 como Fernando Alonso; yo tenía 10 años”, recuerda el piloto madrileño (30), ahora en la madurez de su carrera (11.ª temporada), en su reencuentro con su última “carrera de casa”… antes de que pase a serlo Madrid.
Montmeló, la asignatura pendiente de Carlos Sainz