Fue el peor Barça, el que flirteó con quedarse fuera de la Copa, el inconstante, el que iba camino de hacer “una temporada de mierda”, como dijo Joel Parra en marzo, por las lesiones y por la irregularidad que puso en varios momentos en la picota a Peñarroya. Con Joan Laporta en el palco, el Barça cayó estrepitosamente ante Unicaja en el Palau Blaugrana fruto (57-81) de la falta de inspiración, desesperado porque no los entrenaba ni una, y se derritió en las manos de Kendrick Perry. El domingo, en Málaga, será una final. Cara o cruz.
Vuelve el peor Barça el día más inesperado: se jugará las semifinales en la caldera de Málaga