Es muy importante ser agradecido, en esta vida. Por lo tanto, empezaré dando las gracias a Marc-André Ter Stegen. Con él en la portería, el Barça saboreó la gloria en Berlín en la que es, hasta ahora, la última Champions blaugrana. Ha defendido la portería con solidez y determinación en innumerables partidos, algunos más trascendentes que otros. También en imborrables e indignas derrotas. Ha dado la cara siempre y ha aportado seriedad, trabajo y rigor en un vestuario del cual se ha acabado convirtiendo en capitán. Se ha hecho suyos al Barça, Barcelona y Catalunya, donde se siente como casa y donde ha hecho algunas de sus inversiones en negocios al margen del fútbol. Por todo eso, gracias. 

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