Valero Ribera, el mejor entrenador de balonmano de la historia, en sus tiempos de técnico del dream team , siempre solía mostrarse muy receloso de los arbitrajes, especialmente de visitante. No hay un deporte con un reglamento que otorgue tanto margen a la interpretación de sus reglas como el handball. El criterio de la pareja arbitral puede decantar el resultado de un partido de manera muy arbitraria. Esto es lo que le vino a suceder al Barça en su duelo de semifinales de la Champions frente al Magdeburg, en el que quedó en clara inferioridad al perder a tres jugadores, expulsados con tarjeta roja. En la última posesión, en que se decidió la suerte del partido, el equipo de Carlos Ortega, con tan solo tres defensores, quedó a merced del rival que lo aniquiló en el segundo final con un gol de Hornke que dejó KO al vigente campeón.

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