El Real Madrid no ganó la última Liga, pero sí quedó líder en dos clasificaciones. Fue el equipo al que le señalaron más penaltis a favor (14) y el conjunto al que menos penas máximas le pitaron (3). Son números que no admiten discusión. No entraremos aquí a analizar cada jugada en las dos áreas en los partidos del conjunto madridista pero salta a la vista que muchas quejas no deberían tener. Pero aplicando la vieja lógica del “que no llora no mama” el conjunto dirigido con mano de hierro y sin alternativas por Florentino Pérez convirtió la última temporada en un Vietnam para todos los colegiados que tenían que dirigir los partidos del Real Madrid. Estuvieron coaccionados, condicionados y presionados, semana sí y semana también por los vídeos chuscos de la televisión blanca, auténtico brazo dialéctico del club a la hora de arrinconar a los árbitros. Una cruzada sin igual en cualquier liga del mundo. Una vergüenza ante la que pocos clubs (el Barça en ocasiones pero con la boca pequeña o el Sevilla) se han rebelado. Cuando se trata de palancas del Barça o del caso Negreira arde Troya y seguro que con argumentos para los que se sienten perjudicados pero cuando es el Madrid el que hace lo que ha hecho toda la vida, influenciar a los colegiados, el mutis por el foro suele ser la moneda común.
Así gana el Madrid