Apenas hace falta pronunciar su nombre completo para que la imagen se materialice: moño recogido, mirada firme, cuerpo que desafía la gravedad y movimientos que rozan lo irreal. Gemma Mengual lleva ya ocho años lejos de la competición profesional, pero conserva la misma disciplina que la llevó a lo más alto del pódium mundial en natación sincronizada. Hoy, desde su faceta más doméstica y empresarial, reivindica el equilibrio, también en la mesa.
Gemma Mengual, 48 años: “No suelo tomar cosas con azúcar ni salsas, el cuerpo no me lo pide; además intento evitar los carbohidratos por la noche”