Para un deportista profesional, una lesión no solo significa una interrupción física, sino que puede convertirse en un punto de inflexión decisivo en su carrera y en su vida. Puede suponer un golpe a su identidad, una herida emocional profunda y, en algunos casos, el inicio de una etapa muy difícil o incluso el principio del final.
Sergi Torondel, psicólogo deportivo: “Ningún médico puede garantizar al 100% que no quedarán secuelas físicas tras una lesión y esa incertidumbre genera mucha ansiedad al deportista”