En la Bretaña francesa son tan suyos, aman tanto a su tierra, que no dudan en rebautizar al Muro de Bretaña, 292 metros sobre el nivel del mar, como el Alpe d’Huez bretón. Solo son dos kilómetros de subida, pero los locales le dan categoría de subida mítica. Sea como sea es el primer final en alto del Tour –quedan otros seis–, aunque puntúe como puerto de tercera, y eso pone las orejas tiesas a los grandes favoritos el Tour. Quizás exageran con esa nomenclatura pero en el momento de la verdad se quedan solos Pogacar, Vingegaard y Evenepoel, los tres primeros del año pasado, como si estuvieran en los Pirineos o en los Alpes.

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