Cuando Alan Pace se lanzó a comprar el Burnley a las puertas de la pandemia, llevaba más de un año y medio de exploración. Del mercado, de la Premier, de lo que era el club, de las posibilidades que existían. Viajes, llamadas y reuniones. Junto a su fondo de inversión ALK Capital se lanzó a cerrar la operación porque conocía la letra pequeña; en ese caso concreto, la competitividad de una Premier League que ya lo envió dos veces a la categoría de plata.
Los pasos sigilosos de Alan Pace y un clima de confianza marcan el mercado y el futuro del Espanyol