En su comparecencia previa al torneo ante los medios de comunicación en Royal Portrush, Scottie Scheffler hacía una reflexión que ha dado la vuelta al mundo. El mejor jugador del planeta Tierra –y seguramente de toda la Vía Láctea– se preguntaba si todo su trabajo tenía sentido por el simple hecho de que la euforia y la celebración por ganar un torneo apenas dura unos minutos. “Claramente, el golf no colma mi vida”, repetía un jugador que ha superado los 100 millones de dólares en premios sin haber cumplido aún los 30. Habrá que ver si a última hora de este domingo opina lo mismo si es capaz de acabar el trabajo. Encarado no lo puede tener más después de ampliar su ventaja al frente de la clasificación del Open a 4 golpes a falta de la última jornada con otra exhibición de golf y de supervivencia a partes iguales.

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