Una vez puede ser suerte, dos puede atribuirse a una casualidad y tres quizás sea producto de una maravillosa coincidencia. Pero tantas veces seguidas no es algo arbitrario ni azaroso. Se trata, sin duda, de un ciclo consolidado, de un proyecto a largo plazo y de una generación que infunde respeto y que se ha ganado a pulso la condición de candidata allá donde vaya.
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