En agosto, en los Juegos de París, David Popovici se proclamó campeón olímpico de los 200 libre. Una meta a la que estaba predestinado desde que con 16 años asombró al mundo acuático al clasificarse para una final en Tokio 2020. Para celebrarlo, con el dinero que le correspondió del gobierno, se compró un Porsche por 171.853 euros. Y se armó la marimorena.

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