Siguiendo la moda cosmopolita que arrasaba en los cafés de las grandes capitales europeas como París, Londres, Viena o Moscú, la pasión por el deporte-ciencia, el ajedrez, se extendió a finales del siglo XIX a Barcelona y a otras ciudades principales de Catalunya. Se dice que fue el restaurante Set Portes el primer local donde se practicó y cierto es que todavía mantiene un suelo ajedrezado como signo característico. Luego se formaría una asociación de jugadores que acudían al Café del Liceo, así como otras en torno al selecto Sportmen’s Club o a la popular sala de baile Imperi.

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