El Barça se mueve entre dos realidades que no encajan. A un lado, el equipo que ganó la Liga y la Copa, una máquina que asombró por su pujanza, brillantez y voracidad. Cautivó hasta en la derrota con el Inter en semis de la Champions. Fue una de esas tragedias poéticas que merecen un Tennyson para describirla. Por esa parte, no hay más noticias.

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