Hay conexiones azarosas entre la vida de Joan Gamper y el momento actual del club. Gamper fue un caso de adaptación generosa y grandeza filantrópica con una interpretación del país en el que decidió vivir. Se catalanizó el nombre, aprendió la lengua con una naturalidad que ya querríamos para muchos expats y profesionales llegados de otros países y demostró una audacia asociativa que, con sus propios medios, contradecía el cliché de la tacañería indígena.

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