El club de la queja permanente, el Madrid, es munición para el club de los permanentes líos, el Barça. El club que no para de llorar (el Madrid) poniéndose un manto patético de victimismo contra el club (el Barça) que vive siempre al límite y de embrollo en embrollo. El club que terminó (mal) su estadio –el Madrid– con un presupuesto muchísimo mayor del planeado contra el club –el Barça– que no sabe ni cuándo ni cómo podrá volver a su campo. Juntos de la mano se les ve por el jardín, que diría la canción de Víctor Manuel, Florentino y Laporta han sido aliados en la Superliga o han tenido un enemigo común en Javier Tebas. Pero ha sido el Barça empezar a ganar que el Madrid ha ido intensificando sus protestas. Dieron la vara hasta la saciedad contra el estamento arbitral hasta conseguir cambiarlo, intimidación mediante a través de los videos de Real Madrid TV.
El club de la queja contra el club de los líos