Tuvieron que pasar 32 minutos para que la selección española masculina de hockey abriera la portería de Corentin Saunier, el meta francés que se había transformado en un gigante en este partido por el bronce del Europeo de Mönchengladbach (Alemania). Lo paraba todo. Por abajo con sus piernas estiradas, con el cuerpo en los lanzamientos potentes e, incluso, y eso que requiere una enorme complejidad técnica en el hockey, con sus manos a tiros elevados. España lo intentó de todas las maneras y obtuvo premio por medio de Marc Recasens (25 años) tras un rechace al comienzo del tercer cuarto.
La madurez de España se mide con un bronce europeo que la consagra en la elite del hockey