En el despacho de Fran Garagarza en la ciudad deportiva Dani Jarque no hay nada. Solo unas sillas y una mesa para hacer reuniones. No hay cuadros, ni pósters, ni una biblioteca ni siquiera un ordenador. El director deportivo del Espanyol guarda su tesoro en su teléfono móvil, su revólver, y se pasea de despacho en despacho a cualquier hora del día.

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