Más paciencia que el santo Job. La ha tenido siempre porque nadie le ha regalado nada. No es un superdotado ni un adelantado a su tiempo. Ha acostumbrado a cocinar a fuego lento sus progresos. A Marc Casado le costó un mundo llegar al primer equipo del Barça como no le resultó sencillo asentarse primero en el filial. Una vez en la cúspide acumuló convocatorias sin jugar a las órdenes de Xavi Hernández pero no desesperó. Pudo salir del club de su vida en diversas ocasiones, la última este mismo verano porque, en teoría, al equipo le sobran centrocampistas. Pero no se movió. Barcelonista de cuna, jugador-aficionado y apasionado el catalán recibió el espaldarazo de Hansi Flick cuando le pidió que se quedara.
Momento Marc Casadó