Las 24 Horas motociclistas de Montjuïc empezaron a disputarse en 1955, con el impulso de la Penya Motorista Barcelona, y alcanzaron su mejor época con la categoría internacional, puntuando para la Copa de Europa primero y luego para el Mundial de resistencia. Las imágenes de la espectacular salida, a moto parada y con los pilotos atravesando la calzada para llegar hasta el vehículo, forman parte sin duda de los recuerdos imborrables del espíritu deportivo que siempre ha cobijado la montaña mágica barcelonesa. Con motos de serie y equipos de dos pilotos (cada uno debía pilotar un mínimo de seis horas y un máximo de seis consecutivas), la competición se consolidó rápidamente en un calendario que la situaba habitualmente en el primer fin de semana del mes de julio.

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