La directiva del Barça no engaña: abraza la causa del independentismo democrático y, al mismo tiempo, fomenta patrocinios de la República Democrática de Congo y tiene a Alejandro Echevarría como omnipotente demiurgo. Cuando le preguntan por esta coherencia selectiva, el presidente Laporta reacciona con firmeza y dice que el Barça no es sectario. El jueves acordó con Òmnium y la ANC un reparto de esteladas en el Camp Nou y la suspensión preventiva del homenaje a los ocho jugadores del Barça que ganaron el Mundial. La causa era justa: el abuso de poder de los policías que, tras requisarle la estelada, maltrataron a un aficionado (menor de edad) con una brutalidad que no es insólita. Que el agredido se resistiera y llevara una camiseta de Hansi Flick no justifica la acción. El barcelonismo asimila tantas singularidades, que, incluso la catalanidad que le define se puede fragmentar en una diversidad de matices que incluye la exaltación de la estelada.
Exaltaciones barcelonistas