Continúa el espectáculo del Barça de Hansi Flick, que salta al campo como si le debiera dinero a la gente. No hay minuto soso o especulativo en su manera de entender el fútbol, haga un sol que arranca la piel o comparezca una tormenta salvaje de septiembre caída en diferido, esto es, mucho más tarde que en el horario anunciado.

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