Amarilla para amonestar, roja para expulsar y, ahora, negra para terminar un partido por culpa del comportamiento de los espectadores. La Federación Rumana de Fútbol (FRF) ha introducido una novedosa tarjeta negra que no está destinada a sancionar a los jugadores, sino a combatir las conductas inapropiadas de padres y aficionados en las gradas durante los encuentros de fútbol base.

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