Una de las mejoras virtudes de este Barça es cómo la segunda línea acompaña la presión alta. Porque el Barcelona de Flick siempre ha presionado bien, pero, con la incorporación de Raphinha en la posición de nueve, es aún mejor. Y es el brasileño tan bueno en ello, que o recupera directamente, o condiciona mucho la jugada al adversario. Y ahí es donde están apareciendo en todos los partidos. El Barça acabó la primera parte con dieciséis recuperaciones en campo rival. Diez de ellas de los medios: seis de Pedri, dos de Rodri y dos más de Dani ­Olmo.

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