Nada le gusta más al aficionado del Atlético de Madrid que ganar a su vecino y hacerlo además a su manera. Con las armas que siempre predica el cholismo. La intensidad, la verticalidad y el vigor de un fútbol competitivo. El equipo de Simeone se crece cuando recibe a los grandes en casa y es capaz de llevar el partido a su terreno. Ninguno representa mejor ese estilo que Giuliano, el hijo del entrenador, puro nervio. Dos aguijonazos del extremo hundieron al Madrid como si fueran dos torpedos, uno al forzar el penalti del 1-0 y otro para asistir en el 2-0. Ambos goles los marcaron dos de los fichajes colchoneros, Grimaldo desde los once metros y David con oportunismo.
El Cholito Simeone hunde al Madrid: provoca el penalti, fuerza la roja y da una asistencia