Los estadios de fútbol pocas veces se caracterizan por su ejemplaridad. En Italia, en los últimos años, se cuentan por decenas las intolerables faltas de respeto hacia futbolistas por su origen o color de piel. Al racismo, una lacra difícil de erradicar en nuestras sociedades, se le une en ocasiones la antideportividad llevada a niveles extremos.

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