Ya me perdonará Gabriel Hanot, todo un personaje, creador del Balón de Oro, pero lo que en 1956 servía para vender ejemplares de France Football y distinguir a un futbolista europeo se ha convertido en el altar de las vanidades. Un premio que este año 2026 debería llevárselo el griego Narciso, al que los dioses le dieron la guapura por la guapura porque a todos y a todas les daba calabazas.
El griego Narciso, Balón de Oro