“Capitán, valiente e inmortal”, se leía en una pancarta que colgaba del Puente don Luis de Oporto, donde anoche regresó la selección portuguesa ante Noruega (2-1) cuatro días después de que explotara el caso Cristiano. La expectación era máxima y los focos no dejaban de apuntar al seleccionador, Jorge Jesus, el hombre de 72 años que ha apretado el botón del enfado del futbolista de 41, que curiosamente ayer también llegó a Riad (Arabia Saudí) para comenzar los entrenamientos con el Al-Nassr después de su fuga a causa de lo que él consideró una traición del técnico en una rueda de prensa.

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