La lista es larga. Las últimas en aparecer en ella habían sido Portugal (minuto 91) y Bélgica (m88), en los cruces del pasado Mundial. A ellas se les unió este martes Croacia, tan sorprendida como el resto por la capacidad de Mikel Merino de obrar milagros a última hora, de convertir el agua en vino cuando más difícil lo parece. En Split parecía imposible pero en el minuto 88, el navarro controló un balón, se dio la vuelta y lo envió a la escuadra. Firmaba así dos goles en media hora para voltear un partido que se había puesto muy negro para España y para clasificarla de lleno para los cuartos de final de la Nations.

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