El Madrid no escapó a la espiral negativa en la que le dejó sumido el clásico en una temporada a la que no acaba de cogerle el pulso. Necesitaba una rearme moral en su competición favorita y se encontró con la segunda derrota seguida y la segunda también en la Champions en un partido en el que se le volvieron a ver todas las costuras ante un Milan que venía con muchos problemas y que en el Bernabéu pareció bastante más de lo que es, reeditando el haber sido la bestia negra europea de los blancos en el final de la década de los ochenta.

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