La amargura de un gol en propia puerta contra la dulzura de un título celebrado delante de tu propia afición. La tristeza por la mala fortuna de André Carrillo, jugador del Al-Hilal saudí, ante la alegre incredulidad de la afición del Urawa Red Diamond japonés. La última final de la AFC Champions League fue un reflejo de la idiosincrasia del certamen: un mar de contrastes, debido principalmente a su extensión geográfica. Y ahora también destaca no por su exotismo, sino gracias a la variedad y calidad de jugadores consagrados y reconocidos por las aficiones de otros continentes.
AFC Champions League: dónde ver la competición de moda