El misterio de la vida no es un problema que se tenga que resolver, sino una realidad que se tiene que experimentar”. Escuché esta frase por primera vez en Dune, la película de Denis Villeneuve, y unos meses después, por segunda vez, mientras escuchaba la grabación de una vieja conferencia del filósofo y divulgador de religiones orientales Alan Watts, donde lo atribuía a su autor original, el teósofo holandés JJ van der Leeuw, amigo y discípulo de Krishnamurti.
Hacia donde bailar