En el día que se cumplen 50 años del debut oficial de Johan Cruyff como futbolista del Barça ante el Granada otro hecho histórico envolverá al barcelonismo. Toca clásico. Y no uno cualquiera, sino uno que se recordará como el primer clásico de la historia que se disputa en el Estadi Olímpic de Montjuïc. Quién sabe si será el único, en función del calendario de las competiciones, de los sorteos de Copa o de los plazos de las obras del Camp Nou. Pero lo que es seguro es que será el primero. El Barça lo afronta con la ilusión que le da el tener a su vera a un puñado de fantásticos chavales que le han permitido surfear con dignidad la ola de lesiones que ha venido sufriendo. Está a un punto del Madrid y un triunfo le pondría por encima de un rival que los percances de calado los tuvo en los albores del curso, con las lesiones de Courtois y Militão. El impacto Bellingham, el gran crack que venía buscando en el póster no conseguido de Mbappé, le ha permitido borrar cualquier atisbo de negatividad desde el principio.

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