Al coronel Sanders –fundador e imagen del Kentucky Fried Chicken– no le hizo ni pajolera gracia cómo el grupo de inversores a quienes había vendido la franquicia en 1964 “maltrataron” (a su juicio) la receta que había él inventado del pollo frito.Y tampoco, una vez muerto, le sentó al parecer bien que los fans de los Tigres de Hanshin arrancaran una estatua suya y la arrojaran desde el puente de Ebisubashi al canal de Dotonbori para celebrar la victoria en las Series Japonesas (equivalente de las Series Mundiales norteamericanas) de 1985.

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