El “más grande evento deportivo del año en el planeta”, tal como venden Christian Horner y la organización el Gran Premio de Las Vegas de F-1 que se disputa este fin de semana, ha empezado siendo el “fiasco más grande” del gran circo. El show del primer día fue impropio de una disciplina con la historia y el pedigrí de la F-1: una tapa de alcantarilla suelta dañó al menos a tres bólidos, entre ellos el Ferrari de Carlos Sainz, obligó a suspender la primera sesión de entrenamientos, retrasó la segunda a las 2.30 de la madrugada y se desalojó al público de las gradas… por lo que el ensayo fue a puerta cerrada.

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