Hay palabrejas desde siempre y para todo en nuestro idioma. Pero a mediados de los noventa del siglo pasado decidimos acudir al inglés para robarles palabras y expresiones como si el español fuese un idioma minusválido. Tocaba añadir una pátina de sofisticación a las obviedades para que cualquier cosa dicha pareciese más chic y moderna de lo que alcanza a serlo en nuestra lengua.
Vitor Roque y el ‘cuffing season’