Brasileño con rizos. Gaúcho de Porto Alegre. Delantero y percusionista. Un futbolista del Barça se lució en París. Si fuera el 2006, todos los titulares hablarían de Ronaldinho. Pero no. Es el 2024 y la gran sonrisa fue de Raphinha. Pocas veces se le había visto tan feliz en estos dos años, en los que se le ha recordado por activa y por pasiva el precio que costó: 65 millones entre fijo y variable. Tocado por una varita, el extremo dio una alegría al barcelonismo y un golpe de efecto que el club llevaba tiempo esperando.

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