Recuperemos la tradición del viejo periodismo de buscar brega apuñalando en público el hígado de un compañero. Leemos a Joaquín Luna sobre lo insano que es desearle mal al vecino y rezar a todos los santos para que se estampe con el Ferrari y deba sustituirlo por un patinete. Se refiere así a la fobia merengona de la hinchada culé, que esta semana ha llorado más por la clasificación del Madrid ante el City de Guardiola que por la propia eliminación a manos del París Saint-Germain.

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