Nairo Quintana, diez años después de su Giro, se mete en la escapada aprovechando que se sube la Forca Capistrello de salida. Se junta con su compañero Pelayo Sánchez, en gran forma, que igual vale para el sterrato que para las etapas de montaña, y se les unen otros escaladores que sueñan con la victoria en Prati di Tivo. Todos caminan con la misma esperanza. Cruzan los dedos en señal de clemencia, rogando que al capo no se le despierte el apetito.

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