Ellos fueron el relato del partido. El libreto. Los que fabricaron y sentenciaron. Ellos fueron las alas del Barça, necesarias para retomar el vuelo y levantarse del suelo. Por un lado, a la derecha, el máximo exponente de la factoría de la casa, Lamine Yamal. La pelota cosida a su bota izquierda como un imán y un pase a la red. De primeras. Sin pensárselo dos veces. Sin entretenerse. De forma eficaz e inapelable. Quinto gol en la Liga del chaval, séptimo en la temporada, más ocho asistencias. Con 16 años porque no cumple 17 hasta julio. Nadie a su edad en toda la historia de la Liga puede presentar esos números.

Seguir leyendo…