En la última gala de los Oscar, en el teatro Dolby de Los Ángeles, las luces se apagaron y enfocaron un sombrero vaquero negro entre la platea. Debajo se escondía Ryan Gosling, que empezó a cantar vestido completamente de rosa fucsia. “Parece que no importa lo que yo haga, siempre soy el número dos”, empieza la letra. “Solo soy Ken, en cualquier otra parte sería un ten (un diez)”, dice en otro momento la canción, que forma parte de la banda sonara de la película Barbie, donde el actor interpreta a Ken, el personaje secundario, el mero acompañante, el muñeco accesorio, el hombre florero que se cansa de no contar.
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