Andaba la delegación española decaída, algo deprimida, tras el chasco del lunes en los Europeos. Pero nada mejor que volar para volver a sonreír. Los saltos de Jordan Alejandro Díaz levantan a cualquiera. Pura vitamina. Un subidón de alegría. Un empujón de moral incomparable. El atleta hispanocubano, que debutaba en un gran torneo internacional con bandera española, se creció en Roma para hacerse un gigante en el triple salto. Se elevó hasta proclamarse campeón de Europa con una exhibición sin precedentes a nivel nacional. Sus 18,18 metros son un salto para la historia.

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