El sentimiento era sobrecogedor. Una mezcla de alegría desmedida, por momentos irracional, y alivio se fusionaban en una grada extasiada y en el césped de un Stage Front Stadium que acabó invadido tras el partido. Se respiraba la sensación de haberse sacado un nudo del interior que llevaba apretando el corazón desde hace un año. De haber resucitado, de espantar todos los males de un plumazo. El Espanyol, club fundador de La Liga, un histórico del fútbol español con 124 años a sus espaldas, vuelve a ser equipo de Primera, el lugar que le pertenece. La euforia y confianza que se vivieron antes del encuentro, en un ambiente espectacular e inédito en Cornellà, tuvieron continuidad en cuanto rodó el balón y especialmente cuando el pitido final certificó el triunfo sobre el Real Oviedo y el ansiado ascenso, en la última oportunidad, en el todo o nada del playoff.
El Espanyol regresa a Primera guiado por Puado