Una media chilena de Bellingham en el 95, a un minuto del final del tiempo añadido, devolvió la vida a una Inglaterra que ya parecía eliminada sin remisión. El AufSchalke de Gelsenkirchen se arrancó entonces a cantar el “Hey Jude” porque el gol del centrocampista del Real Madrid significaba el empate a uno y era el principio del fin de una Eslovaquia que ya se veía en los cuartos. La prórroga no pudo empezar peor para los centroeuropeos. En el primer minuto Harry Kane aprovechaba una peinada de Toney para cabecear el 2-1 que daba la vuelta al marcador.

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